—Te quiero —le digo, aunque suena como «Eh».
—Con locura —me responde, pero suena como «Tío».
Sigue sin mirarme a los ojos."
—Con locura —me responde, pero suena como «Tío».
Sigue sin mirarme a los ojos."
Te daría el mundo
«Los hierves y luego les chupas las cabezas por dentro —decía, entusiasmada—. Ahí es donde está todo lo bueno, en las cabezas.»