"—Estas dos reglas elementales del ajedrez valen también para la vida —dijo Mijaíl—. El ajedrez sólo es un juego sin importancia, pero la vida es El juego, con mayúsculas. Puedes jugar al ajedrez como te dé la gana, pero no puedes vivir de cualquier manera, Una partida perdida la olvidas en seguida. Una vida malgastada te duele siempre."
Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia.